Estimados/as hermanos/as:
Agradezco la invitación que me hace la junta de gobierno de vuestra hermandad de poder compartir con vosotros estas líneas y también uno de los momentos más importantes de vuestra vida de hermandad el Triduo a María Santísima de la Hiniesta
Es de cortesía el presentarme brevemente para que podáis conocerme y poder entablar una relación de familiaridad, como nos gusta a los salesianos. Soy de Sevilla, antiguo alumno de la Stma. Trinidad, salesiano desde 1991 y sacerdote desde el año 2000. He pasado por varias casas salesianas. Desde el noviciado en Sanlúcar la Mayor, pasé por Granada, Badajoz, Cádiz y Colegio Salesiano de la Santísima Trinidad. En 2004 fui nombrado director de la casa de Morón y en el 2008 de la escuela-hogar de Antequera. En 2012 vuelvo a Sevilla para asumir la dirección de la casa salesiana de Triana hasta el 2014 en el que fui nombrado Delegado Inspectorial de la Pastoral Juvenil. En 2020 animo el proyecto de la Comunidad vocacional y de acogida de extutelados Bartolomé Blanco. Desde 2022 y hasta este curso 25/26 he vuelto a ser el director y párroco de la casa salesiana de Triana, en la que he podido compartir con esta comunidad educativa un proyecto educativo pastoral precioso de atención a 1400 alumnos en el ambiente escuela, muchas familias en la ambiente parroquia, familia salesiana y un grupo nutrido de jóvenes en el Centro Juvenil.
Nuestro inspector provincial me ha pedido para el próximo trienio 2026/2029 pertenecer al consejo inspectorial como consejero responsable de las 28 casas salesianas animadas y gestionadas por laicos, asi como la coordinación de las 59 escuelas de nuestra inspectoría.
Me considero un buen sevillano, enamorado de las costumbres de mi ciudad y sobre todo de las tradiciones cofrades. Es por eso porque lo que es para mí un regalo el compartir con vosotros mis convicciones de fe el amor a nuestra Madre Santísima y de la vida fraterna de hermandad.
Lo primero de lo que estoy convencido y que creo que compartís conmigo es que el Señor y su bendita Madre nos siguen acompañando en este hermoso peregrinar por la vida. Cada día de nuestra vida damos gracias por todo lo que vivimos con tantas personas con las que compartimos la búsqueda del Amor de Dios presente en nuestras vidas.
Así lo vivimos nosotros y lo han vivido tantas hermanas y hermanos que nos han precedido y nos han transmitido la fe. Creo que muchos de ellos nos han dejado un ejemplo de autenticidad cristiana, de coherencia, de constancia, de cómo vivir nuestra fe. Su recuerdo nos motiva, nos animan y tenemos la certeza de que nos preceden en el camino de encuentro con el Padre.
Hemos cogido el testigo que nos han dejado y ahora nos toca a todos nosotros cuidar los ingredientes que hacen que nuestra vida cristiana sea de calidad.
Ya lo hacemos, pero sigamos cuidando nuestra vida sacramental: la eucaristía dominical, el sacramento de la reconciliación. Además, creo que nuestra hermandad por tener los titulares que tenemos debería se experta en acompañar a los enfermos que se encuentran solos y a los familiares que pierden a un ser querido, con nuestra cercanía y cariño. También podríamos colaborar con nuestra parroquia para que a todos los enfermos e impedidos no les falte la comunión semanal.
El otro fundamento es la vida fraterna que se concreta y visibiliza en los detalles y gestos de preocupación entre los hermanos y hermanas de la hermandad, así como en los momentos de fiesta, en los de dolor y en los momentos de celebración litúrgica. Somos muchos hermanos y tendríamos que estar muy atentos a la vida de cada uno de ellos estando pendiente de todas sus necesidades.
La otra clave es la caridad y la preocupación por los más pobres de nuestro barrio en especial sin son jóvenes. Hacemos muchas cosas por ellos, pero como decía Don Bosco: “siempre se puede hacer algo más”. En ellos descubrimos el rostro vivo de Cristo.
Y la última insistencia, no por ello menos importante, es la formación que no debe limitarse a un momento al año o a conferencia puntual. ¿Cómo formarnos mejor como cristianos? ¿Cómo acércanos a las líneas de pensamiento y de pastoral que nos propone la Iglesia? Lectura personal, grupos pequeños de formación por edades o grupos de familia. Existen muchas buenas prácticas con las que podemos dar una mayor calidad a nuestra vida cristiana.
Nuestra fe no se sostiene en un dios milagrero y solucionador de problemas, sino en un Dios que decide compartir la vida con nosotros en todo lo que nos toca vivir, alegrías, penas, enfermedades, crisis, incluso la muerte.
Sin más, quiero desearos un buen inicio de curso y el Señor de la Vida nos conduzca hasta el final de ella para encontrarnos definitivamente con él y con su bendita madre María Santísima de la Hiniesta.
Un fuerte abrazo a cada uno
Francisco J. Pérez Camacho
Salesiano.
