La Cuaresma es un tiempo para volver a poner a Dios en el centro de nuestra vida y comenzar un camino de conversión interior. Este camino se vive en tres actitudes principales:
- Escuchar: acoger la Palabra de Dios y aprender a escuchar también el sufrimiento de los demás, especialmente de los pobres.
- Ayunar: no solo de comida, sino también de palabras que hieren, juicios y críticas, para cultivar un corazón más libre y justo.
- Vivir juntos: la conversión no es solo personal; debe transformar nuestras relaciones, comunidades y modo de dialogar.
La auténtica Cuaresma no consiste principalmente en prácticas externas, sino en transformar el corazón para escuchar más, herir menos y amar juntos mejor.
En definitiva, la Cuaresma busca hacernos más atentos a Dios y a los necesitados, para construir relaciones de paz y una auténtica “civilización del amor”.
Te dejamos enlace con el mensaje del Santo Padre León XIV para la Cuarema de 2026: